Carta en texto, no en PDF
Una carta que se lee bien en el móvil, que Google puede leer y que puedes actualizar sin rehacer un PDF cada vez que cambia un plato o un precio.
Antes de ir a un restaurante la gente mira la carta, el horario y las fotos, casi siempre desde el móvil y con poco tiempo. Tu web tiene que darle eso sin esperas y llevarle a reservar.
Una carta que se lee bien en el móvil, que Google puede leer y que puedes actualizar sin rehacer un PDF cada vez que cambia un plato o un precio.
Botón de reserva enlazado a tu sistema, si usas uno, o WhatsApp y llamada. Visible en cada página.
Cocina abierta, días de cierre y vacaciones. Si no coincide con Google Maps, el cliente se encuentra la persiana bajada y te deja una mala reseña.
Ambiente, terraza, salón para grupos y platos de verdad. Es lo que decide entre tú y el sitio de al lado.
Opciones sin gluten, vegetarianas, menú infantil, accesibilidad, si se admiten perros. Responder antes de que pregunten.
Si haces menús de grupo, celebraciones o menú del día, una página para cada cosa. Son búsquedas concretas con mucha intención.
Tarda en abrir en el móvil, no se puede leer bien y Google no la entiende. Es el error más común.
Web, Google Maps y redes con horarios distintos generan visitas perdidas y malas opiniones.
Bonitas en el ordenador, lentas e incómodas en el móvil, que es donde te miran.
Sí. La dejamos preparada para que puedas cambiar platos y precios fácilmente, o nos los mandas y lo hacemos nosotros si tienes mantenimiento.
Si ya usas uno, ponemos su botón o su enlace en la web. Si no, la reserva por WhatsApp o teléfono funciona bien para muchos locales.
Las apps se quedan con parte del cliente y comparan contigo a otros restaurantes. Tu web es el único sitio donde el cliente solo te ve a ti.
Una web estándar de restaurante se entrega en menos de dos semanas desde que tenemos carta, fotos y horarios.
Cuéntanos tu negocio y en cinco minutos sabrás cuánto costaría y cuándo estaría lista.